Introducción



Las críticas

¿Por qué la crítica tiende a desencadenar una postura tan defensiva de nosotros? Cuando la recibimos, a menudo nos sentimos obligados a defendernos o incluso a responder con nuestras propias críticas.

La crítica es el arte de juzgar con propiedad las bellezas y las faltas de una actuación, la observación de las bellezas y las faltas, la observación crítica. Siempre de una actuación.

El coronel George Washington Goethels, fue un oficial del ejército de los Estados Unidos y un ingeniero civil, más conocido por haber supervisado la construcción y apertura del Canal de Panamá. Es un ejemplo de alguien que manejó las críticas con eficacia.

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Durante la construcción del Canal, tuvo numerosos problemas con la geografía, el clima y los mosquitos. Al igual que muchos de los que dirigen proyectos gigantescos, sus críticos constantemente insistían en el qué y cómo lo estaba haciendo y predijeron que nunca completaría el proyecto.

Él persistió con la tarea y no dijo nada.

Un día un socio le preguntó: "¿No vas a responder a los críticos?"

-Sí -respondió Goethels-.

"¿Cómo?" le preguntaron.

-Con el Canal -contestó Goethels-.



Aunque eso no trajo satisfacción inmediata, el canal mismo trajo la reivindicación a largo plazo.

Ciertamente a nadie le gusta ser criticado, pero de vez en cuando, las críticas tienen un valor real. Si te encuentras en el extremo receptor de la crítica, hazte esta pregunta: "¿Qué interés tiene esta persona (crítica) en mí?"

Un padre, maestro, empresario, jefe o entrenador tiene un interés personal en ti. Si están criticando, lo más probable es que sea desde un esfuerzo para ayudarte a ser mejor de alguna manera. Aunque sus intenciones son buenas, muchas de ellas desafortunadamente no saben cómo hacer, para ayudar a construir a una persona con eficacia. Mientras que, por otro lado, también hay sugerencias y críticas que pueden hacer una diferencia positiva.

Lo que puede estar faltando, y lo que debes recordar si estás en el extremo del que da las críticas, es la llave a la crítica eficaz y provechosa: la observación en el qué y no en el quién.

Mi madre una vez criticó el trabajo de mi hermano en una tarea de dibujo, diciendo: "Para la mayoría de los niños, esto estaría bien. Eres mi hijo y te conozco. Y mi hijo puede hacerlo mejor que esto".

Ella había "criticado la actuación" (el que), porque necesitaba mejorar, pero había elogiado al actor (el quién) porque necesitaba la alabanza.

La próxima vez que recibas críticas, y encuentres que tu instinto inicial es atacar de nuevo en contra, toma un minuto para considerar la fuente y la intención. Tal vez entonces serás capaz de tomar lo que se te ofrece y utilizarlo para moverte mejor hacia lo que te propones. Ese es el propósito que debes pretender también cuando la crítica la ejerces tú.

No todos tienen ni tendrán buenas intenciones positivas cuando te critiquen. Pero recuerda que, muchas veces esa gente, lo más cerca que saborean el éxito, es cuando te lo intentan quitar a ti.


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Momento exacto en el que Le Clerc supo que perdía ante Phelps.

Mientras los ganadores se concentran en ganar, los demás se centran en los ganadores


Repito: No todos tienen ni tendrán buenas intenciones positivas cuando te critiquen. Pero recuerda que, muchas veces esa gente, lo más cerca que saborean el éxito, es cuando te lo intentan quitar a ti.

Sobre esto último poco puedes hacer. En cambio, sobre lo que sí puedes hacer es en no ser uno de ellos: Cuando critiques, hazlo en el que y no en el quien. Y siempre para intentar hacer una diferencia positiva.

Te abrazo

Madurar


Madurar es aprender que vale más no saber nada de un mundo enorme, que saberlo todo de un mundo pequeñito.
No tiene nada que ver con hacerse viejo. Tampoco con hacerse mayor. Groucho Marx decía que eso de hacerse mayor no tiene ningún mérito: Sólo es cuestión de tiempo.
 
Groucho-Marx-edad
La persona emocionalmente madura tiene:
1. Una identidad desarrollada, sabe quién es y trata de ser fiel a sí misma y sus valores y vivir y comportarse de acuerdo con ello y no según las modas o lo que dicte el grupo al que pertenece.
 






encontrarse

Siempre me ha hecho gracia ésta frase: Encontrarse perdido: Si te encuentras: ¿Estás perdido? Winking smile
Sólo es posible otra realidad si no dejas de soñar, como dice Galeano. Aunque te hayas perdido. Aunque te encuentres perdido.
2. Sabe distinguir entre razón y emoción y, aunque puede optar por dejarse llevar por uno u otro aspecto, según lo prefiera, es capaz de elegir en vez de verse dominado por las emociones o tratar de controlarlas recurriendo exclusivamente a la razón.
3. Tiene metas y objetivos realistas que alcanzar y planifica y lleva a cabo las acciones necesarias para lograr dichas metas, sin quedarse solo en palabras o fantasías. Sus metas le ayudan a dotar de sentido a su vida, alcanzar logros y mejorar su situación.
4. No son personas pasivas y dependientes, sino independientes y asertivas, capaces de reconocer sus propios derechos y luchar asertivamente por ellos. Hacen lo posible por reconocer sus defectos y errores y buscan soluciones a sus problemas en vez de culpar a los demás o quejarse. Piden ayuda cuando realmente la necesitan, y la aceptan de buena gana, pero no piden ayuda innecesariamente.
 
aprender
 
No se sienten a merced de los demás, sino dueños de sus propias vidas.
Buscan el crecimiento y desarrollo personal, son conscientes de sus aspectos positivos y negativos y tratan de ser mejores personas, aprender y conocerse mejor a sí mismos.
Sólo puedes aprender cuando aceptas que te has equivocado. Solo aceptas los errores cuando consideras más importante entender tu realidad y no lo que piensan los demás.
 
realidades








5. Establecen relaciones de igual a igual. Las personas emocionalmente maduras se relacionan con los demás desde su propia independencia e individualidad.
6. No se ofenden con facilidad ni les afectan especialmente las críticas o comentarios negativos de los demás, porque tienen una buena autoestima, saben reconocer sus fallos y aceptarlos, saben tomarse a sí mismos con sentido del humor cuando hace falta, saben que no son perfectos y, en general, tienen una buena opinión de sí mismos que no se ve resquebrajada con facilidad por comentarios negativos.
Madurar es componer una canción como ésta: If you can read my mind , y ser capaz de volverla a cantar así de “maduramente” bien, treinta años después: If you can read my mind, 30 años después cambiando sólo una palabra. Pero sabiéndola cambiar. Atreviéndose a cambiarla. Aviniéndose a cambiarla. Gordon Lightfoot en la letra final (año 2000) dice "the feelings that WE lack", (los sentimientos que nos faltan) cuando antes decía, en el original  "the feelings that YOU lack" (los sentimientos que te faltan). Iba dirigido a su ex-mujer y creo que, básicamente, lo cambió a petición de su hija.
¿Agradecemos estos esfuerzos en los demás? ¿O nos parapetamos en que al fin y al cabo es solo una palabra? ¿Cuánto nos cuesta a nosotros cambiar ni siquiera una palabra?
7. Tienen una mente abierta, son tolerantes, están dispuestos a tener en cuenta nuevas ideas, a cambiar su modo de hacer las cosas si ven que hay otro mejor, tienen en cuenta los puntos de vista de los demás, aceptan las críticas constructivas y aprenden de ellas. Están dispuestos a hacer cambios si lo consideran adecuado y son capaces de abandonar determinadas conductas que son perjudiciales.
#Madurez es esa edad en la que uno deja de engañarse por sí mismo. Y eso puede pasar a cualquier edad.

croquetas
Smile
Te abrazo










Reinventarse

 

Hace tanto calor que esa hoja en el parabrisas me trae a la conciencia de que estamos en otoño. De hecho, aún no me he vuelto a acostumbrar a llevar corbata después del tránsito veraniego sin ella. Esa hoja me hace mirar al cielo con otros ojos mientras aguardo la luz verde. Dos calles más y llegaré. Me estoy jugando hoy casi tres meses de trabajo. Todos los preparativos del cuatrimestre. Y la ciudad y su ritmo diario me han hecho perder el tempo estacional.

Como si fuera una goma elástica el verano se ha estirado y, en cambio, tengo las vacaciones muy lejanas en el recuerdo: Aún no llevo el traje con comodidad a pesar de que no me recuerdo a mí mismo en chanclas y bañador.

El arranque con el cuchillo entre los dientes de mis vecinos laterales me obliga a mirar el verde del semáforo. Con un poco de apuro, para no desentonar con la orquesta de ruido de mi alrededor, también me pongo en marcha. Pero hay algo en mi que quiere resistirse. Hay algo en mi que no acepta volver a hacer las cosas como antes. Me niego a la idea de volver a arrancar y llevar el ritmo y ejecutar todo de ese modo como lo hacía en primavera. No quiero obviar el verano que he pasado. No quiero olvidar todo lo que he aprendido, no sin cierto sufrimiento, a lo largo de toda la canícula. Quiero recordar siempre a ese que me he encontrado a lo largo de la travesía en el desierto. A ese otro yo que he reconocido en mí y que me ha cambiado la vida.

Los cambios se dan en unidades imposibles de medir. Y a pesar de esto, yo me he visto cambiar. Y no quiero olvidarlo.

Algún día, este texto que acabas de leer, espero que se vea publicado en algo más que este blog.

Fulla

Todas las culturas tienen la tradición de celebrar los solsticios: Hay ritos para la entrada del verano y para la del invierno. Manifiestan los dos movimientos personales principales: La introversión y la extroversión.

Llega diciembre y fin de año y parece que todo el mundo hace un viaje introspectivo. Reflexiona, se acerca a la familia más íntima, se hacen buenos propósitos… Y llega junio y con él la calle, las relaciones tienden a expandirse…

Con los ritos celebrados a lo largo del tiempo aparecen los mitos: La epifanía y el fuego son algunos de los varios que cada época tiene.

Con el fuego limpiamos. Quemamos lo inservible. Lo que no se usa. Es renovación.

Con la venida de los magos de oriente reflexionamos sobre nuestra conducta. O deberíamos hacerlo. Y nos planteamos lo que deseamos; que queremos obtener; nuestras nuevas metas. Es renovación.

Siempre la clave es la renovación. Estamos en una época que constántemente redescubrimos la sopa de ajo. Porque estamos permanentemente olvidando lo que nuestros ancestros ya sabían. Siempre es la renovación y ahora lo llamamos reinventarse. Ya ves: La sopa de ajo que los abuelos de nuestros abuelos ya hacían.

Sea hacia adentro o hacia afuera, los ritos y sus mitos nos plantean cambio.

Pero la primavera y el otoño no son nada. Meras transiciones. Como mucho te aceptaré que son transiciones bien planteadas. Mmmmmm vamos a ver: La primavera, las flores, la manifestación de la vida… Ok. Vale: Celebremos pues el día de la madre como símbolo de vida, fertilidad y todo eso. Preparémonos para la explosión llamada verano. Yyyyyy ¿otoño? Pues preparémonos para la introspección del invierno… Y que mejor que recordando a los difuntos. Y preparémonos para esa “introspección” hacia lo nuestro, lo familiar, lo íntimo llamada Navidad.

Personalmente creo que la primavera y el otoño son lo mismo. Exactamente lo mismo. Piensa que el tiempo atmosférico que hace en otoño… si viniera de estar todo muerto como en invierno, provocaría el mismo estallido de vida que la primavera.

Lo que ocurre es que… …el verano lo quema todo. Las cosas empiezan a morir en otoño porque el verano las quemó. No culpes al otoño: El 90% de la gente escoge otra estación del año como preferida.

No se que día ni a que hora entrará o entró el Otoño. Siempre me ha hecho gracia eso. Como si fuera fácil apreciar alguna diferencia entre el momento 11:03 y el momento 11:05. Y es que, efectivamente, los cambios se dan en unidades imposibles de medir.

Por eso cuando uno cambia… …y lo nota, eso… …eso es un hito. Y debe celebrarse. Porque celebramos las cosas para no olvidarlas. Porque no olvidarlas nos acerca al nuevo cambio que vendrá. Sí, nos acerca, porque no olvidar lo que vas cambiando te ayuda a eliminar los miedos.

Esos que tienes al nuevo cambio que vendrá.

Y cuando venga, ya sabes, todo saldrá bien.

Te abrazo